HOMILÍA DOMINICAL

¿CÓMO SER SAL Y LUZ PARA LOS DEMÁS?

En este domingo, quinto del tiempo ordinario, Jesús nos encomienda la tarea de ser sal y luz para cuantos nos rodean: Evangelio de Mateo, 5, 13-16.

Como la sal es necesaria en la alimentación diaria, así los discípulos tenemos la misión única y necesaria de dar sabor, viviendo según el espíritu de las bienaventuranzas. Por lo tanto, teniendo alma de pobres, viviendo con el corazón liberado y abierto, para que Dios reine en nosotros. Compartir el dolor con los que sufren y lloran. Luchar por la justicia, obrar misericordiosamente, poseer un corazón limpio, trabajar por la paz y aceptar, como Jesús, ser signos de contradicción.

Y, en cuanto a la luz, ser el reflejo auténtico de la vida y de la enseñanza de Jesús. Imposible encontrar mayor concordancia entre la primera lectura, tomada de Isaías 58, 7-10 y la del Evangelio. Si somos solidarios y fraternos, “brillará nuestra luz como el amanecer”, “surgirá nuestra luz en las tinieblas, nuestra oscuridad se hará como la luz del mediodía”.

Ánimo, pues, como el Apóstol Pablo, “mostremos la fuerza del Espíritu y del poder divino, para que nuestra fe no se base en la sabiduría humana sino en el poder de Dios” (I Co 2, 1-5).

Monseñor Álvaro Vidales.

 

Miremos al cielo... Jesucristo sabrá que es lo que deseamos con tanto amor...

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01 de diciembre... En medio de la incertidumbre que ha creado en el país la protesta y los paros consecutivos, los cristianos somos invitados a avivar la esperanza. Sí, empieza un nuevo Año Litúrgico, para que centremos nuestra vida en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

''Santos e irreprochables...''

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08 de diciembre... Este segundo domingo de Adviento, nos propone el llamado apremiante y exigente de Juan el Bautista: “Conviértanse, porque ha llegado el Reino de Dios”. Así mismo, contemplamos en la Inmaculada Concepción de la Virgen María, lo que todos estamos llamados a ser de cara a Dios: “santos e irreprochables”.

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